A diferencia de la logística convencional, que consiste en trasladar un producto de un punto A, a un punto B, la logística inversa es el proceso que se encarga de devolver este mismo producto, desde el punto B al punto A. Algunos ejemplos de logística inversa sencillos lo encontramos en los pedidos online que devolvemos, o en los botellines de refrescos que consumimos en un bar, y que posteriormente vuelven a la fábrica para ser reutilizados por una nueva bebida. Si te interesa conocer más a fondo las características de la logística inversa, los tipos que existen y sus ventajas, este post es para ti.
A diferencia de la logística convencional, que consiste en trasladar un producto de un punto A, a un punto B, la logística inversa es el proceso que se encarga de devolver este mismo producto, desde el punto B al punto A. Algunos ejemplos de logística inversa sencillos lo encontramos en los pedidos online que devolvemos, o en los botellines de refrescos que consumimos en un bar, y que posteriormente vuelven a la fábrica para ser reutilizados por una nueva bebida. Si te interesa conocer más a fondo las características de la logística inversa, los tipos que existen y sus ventajas, este post es para ti.
La logística a la inversa emerge como un componente esencial para optimizar el flujo de productos, fomentar la fidelización de los clientes y minimizar el impacto ambiental. Ya que este tipo de logística también se relaciona directamente con la economía circular, pues tiene como objetivo el reciclaje y reutilización de productos y materiales. Por lo que una de sus consecuencias directas es la disminución del uso de recursos naturales.
Para dar una definición de logística inversa más concreta, podemos decir que es el proceso que gestiona el flujo de productos, materiales y recursos, desde el consumidor final, hasta el origen de la cadena de suministro. Esta logística se encarga, por tanto, de la recolección, clasificación y redistribución de productos devueltos, excedentes, envases y productos obsoletos o dañados.
Aunque existen distintas clasificaciones de logística a la inversa, podemos distinguir tres tipos de logística inversa en función del trato que se le da al producto que retorna al fabricante o distribuidor.
La logística que se hace a la inversa de la convencional, presenta una serie de características distintivas que nos pueden ayudar a entender mejor en qué consiste:
La logística inversa ofrece una serie de ventajas a empresas y usuarios, como la reducción de residuos, ahorro económico y mejora de la reputación de la marca. Sin embargo, también presenta algunos desafíos, como la complejidad operativa y el precio o inversión para su implementación.
Entre sus ventajas destacamos las siguientes:
Como inconvenientes podemos mencionar:
La distribución inversa está al orden del día, pues teniendo en cuenta nuestros hábitos de consumo, cada vez son más las empresas que la incluyen en sus procesos de logística.
Devoluciones en el comercio electrónico. Son muchas las empresas y tiendas online que implementan sistemas eficientes de logística inversa para gestionar devoluciones de productos y garantizar la satisfacción del cliente.
Reciclaje de envases. Otro ejemplo de logística inversa son las empresas de bebidas que recogen y reciclan botellas y envases para reutilizar el material en la fabricación de nuevos productos.
Gestión de residuos industriales. Empresas manufactureras implementan programas de logística inversa para gestionar y reciclar residuos industriales, reduciendo el impacto ambiental.
En definitiva, la distribución inversa es un componente más de la cadena de suministro moderna, que permite a las empresas mejorar su competitividad, mejorar la eficiencia operativa y a la vez, contribuir positivamente al medioambiente.